Periferica Educativa Experimental

(Proyecto educativo invitado) Cesar Noyola y Teresa Tavera

Proyecto

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En 2022, los artistas César Noyola y Teresa Tavera fueron invitados a la primera expedición "Campos Erráticos", donde presentaron su proyecto y compartieron sus experiencias. La práctica de Periférica Educativa Experimental se sitúa en la intersección de la pedagogía crítica y la escultura social. Noyola y Tavera conciben el arte como un proceso colectivo que surge de las experiencias cotidianas en el barrio de Maneadero en Ensenada, Baja California, una zona mayoritariamente agrícola, socioeconómicamente desfavorecida y marcada por la adicción juvenil. Desde 2020, inicialmente como respuesta a la interrupción de la educación causada por la pandemia, el colectivo ha invitado a un grupo de niños de la escuela a crear un espacio libre de violencia donde puedan realizar esculturas con arcilla formada a partir de la tierra circundante. Las esculturas se cocían a cielo abierto y se intercambiaban por alimentos, estableciendo una economía de reciprocidad que contribuye al sustento familiar. Esto dio lugar a reuniones semanales para el juego, la expresión creativa y el intercambio de experiencias. Su proyecto más reciente, Cocina Ígnea, se inspiró en un niño que comía piedras para saciar su hambre. Esta imagen suscitó reflexiones sobre las formaciones geológicas de la región y replanteó la cocina como una práctica comunitaria donde convergen la comida, la narración y la escritura.

Cocina Ígnea / Reuniendo el fuego quebrado
Una práctica de Arte de Esperanza Crítica
Periférica Educativa Experimental

La presente investigación se enmarca dentro de lo que hemos denominado Arte de Esperanza Crítica, Esta práctica se sustenta en la acción comunal y en los vínculos que se construyen en ella. El eje poético se sitúa en los procesos de encuentro, confianza y cuidado que permiten sentirnos unidxs, acompañadxs y fortalecidxs. Es en estos espacios compartidos donde la creación se vuelve una experiencia colectiva capaz de sostener la acción y el pensamiento crítico.

Recuperar la esperanza es nuestra labor poética como artistas, entendida desde Paulo Freire y bell hooks como una esperanza activa y crítica: no ingenua ni pasiva, sino profundamente comprometida con la transformación social. Una esperanza que nace del acto de nombrar el mundo que habitamos y de imaginar, desde la acción colectiva, otros mundos posibles.

Cocina Ígnea es un proyecto de Arte de Esperanza Crítica que se desarrolla en Maneadero, Ensenada, Baja California, una localidad árida marcada por una intensa desigualdad social, pero fundamental para México por su gran producción agrícola. El proyecto surge al reconocer la paradoja de estar rodeados de campos de cultivo sin acceso a alimentos frescos y saludables. Opera como comedor comunitario en el espacio público, con el protagonismo de las infancias, niñeces y juventudes del barrio.

Mientras cocinábamos y conversábamos sobre la desigualdad, las niñeces narraron la historia de un niño que calmaba su hambre comiendo piedras. De ahí surgieron varias preguntas: ¿de verdad se puede comer una piedra?, ¿a qué sabe?, ¿todas las piedras saben igual?, ¿cómo se preparan las piedras para comerlas? Así, el acto de imaginar y jugar con la piedra se convirtió en un ejercicio simbólico para reflexionar colectivamente sobre el hambre y la desigualdad alimentaria. A partir de ese relato, la piedra emergió como un símbolo potente, y decidimos crear un tipo de cocina a partir de las piedras de nuestro entorno.

Comenzamos a explorar distintos tipos de piedras para integrarlas a los procesos culinarios. Durante estos experimentos descubrimos que algunas resistían el fuego y podían utilizarse para cocer alimentos; las piedras volcánicas fueron las que mejor soportaron el calor.

Las piedras que encontramos en el barrio son piedras ígneas, formadas cuando el magma explota desde el volcán y, al entrar en contacto con la atmósfera fría, se solidifica bajo condiciones extremas de presión y contraste térmico. De este proceso nacen las piedras piroclásticas —pyro = fuego, clastos = quebrado—: fuego quebrado.

Como las piedras ígneas, Maneadero se formó bajo condiciones extremas de presión y contraste. El territorio nace del choque entre la riqueza que produce la agroindustria y la precariedad de quienes la sostienen; entre la abundancia agrícola y la falta de acceso a alimentos; entre la explotación del suelo y la explotación de los cuerpos que lo habitan.

En Cocina Ígnea reunimos el fuego quebrado. la creación se encarna en la acción comunal: en el fuego, la mesa y la cocina como espacios de reunión, cuidado y organización. La esperanza se ejerce como una práctica concreta y sostenida, que se construye al habitar juntxs el territorio y transformar colectivamente las condiciones de vida.